
El crecimiento sostenido de la producción petrolera en Ecuador tiene un nuevo protagonista: el Campo Drago, en la provincia de Sucumbíos. Desde julio de 2025 hasta febrero de 2026, este campo —gestionado por la estatal Petroecuador dentro del activo Shushufindi— duplicó su rendimiento, pasando de 2.800 a más de 5.900 barriles diarios. La cifra, que alcanzó un pico de 5.954 barriles, refleja un acumulado de 421.000 barriles producidos en este periodo.
Este hito operativo no es accidental. La llegada de Sebastián Maag como gerente general subrogante a finales de marzo de 2026 trajo consigo una visión estratégica centrada en la eficiencia, la transparencia y el fortalecimiento de la cadena de valor petrolera nacional. Maag, tras supervisar personalmente los campos clave, ha impulsado acciones para optimizar la producción, aprovechar los recursos asociados como el gas y garantizar mejores prácticas energéticas.
El Campo Drago, que pertenece al Bloque 57 y tiene una trayectoria de 19 años en producción, se ha beneficiado de un plan integral de intervención. Entre las estrategias implementadas están la reactivación de perforaciones mediante dos pozos direccionales —Drago Norte-41 y Drago Norte-33— y el reacondicionamiento de los pozos Drago Norte-22 y Drago Norte-32. Asimismo, se llevaron a cabo fracturamientos hidráulicos, cambios en las zonas productivas, la reactivación de pozos cerrados y campañas de registro de saturación y presión, todas iniciativas destinadas a maximizar el aprovechamiento de las reservas existentes.
Según la estatal, estos avances también responden a una meta nacional trazada por el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE): incrementar en el corto plazo la producción nacional en al menos 2.411 barriles diarios. La estrategia, que involucra trabajos coordinados entre Petroecuador y empresas privadas, apunta a la terminación de pruebas de estabilidad y producción en otros campos petroleros clave en Napo y Orellana, como Yuralpa-36 HST1 y Tigüino-26.
Hoy el Campo Drago se consolida como el segundo mayor productor de su zona y un motor relevante del sector. ¿Qué lecciones deja este ascenso? Que la innovación y una gestión orientada a resultados concretos pueden transformar un activo petrolero histórico en un referente de la modernización energética ecuatoriana.
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