
El sector cacaotero de Manabí está en una etapa crucial para su futuro comercial internacional. La entrada en vigencia del Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR) a finales de 2026 obliga a los productores a demostrar, por medio de satélites y geolocalización, que su cacao proviene de fincas libres de deforestación. De no cumplir con esta trazabilidad rigurosa, el acceso al mercado europeo quedará restringido, afectando precios y la sostenibilidad económica de la producción.
Tatiana Pacheco, directora de Fomento Productivo de la Prefectura de Manabí, enfatiza que este reglamento representa un punto de inflexión en la forma de producir y comercializar cacao. Hasta hace poco, los productores disfrutaron de un auge con precios récord que rondaron los $400 por quintal. Sin embargo, esa bonanza ha cedido y el mercado ahora valorará sobre todo la calidad, cumplimiento de normativas y trazabilidad, más allá del volumen.
En respuesta, la Prefectura ha reforzado las llamadas Escuelas del Productor, un modelo de aprendizaje directamente en el territorio donde los agricultores llevan a cabo el cultivo. Estas escuelas combinan un 20% de enseñanza teórica y un 80% de práctica en las mismas fincas, con acompañamiento técnico continuo. Actualmente, existen más de 200 escuelas, de las cuales 123 se dedican a actividades agrícolas y el 80% se enfoca en cacao, adaptándose a las particularidades productivas de cada zona.
Un logro destacado es la generación de 474.909 plantas nuevas, con una gran mayoría de cacao, resultado de viveros comunitarios, selección de semillas y técnicas como el injerto. Además, todas las fincas participantes cuentan con georreferenciación y análisis de suelo, elementos clave para cumplir con los estándares europeos y demostrar la ausencia de deforestación. Según cifras oficiales, Manabí dispone de 115.818 hectáreas de cultivo de cacao, posicionándola como una de las provincias con mayor producción en Ecuador.
El programa no solo busca cumplir con las certificaciones sino también fomentar la sostenibilidad. Se da prioridad a métodos agroecológicos que incluyen bioinsumos y biofertilizantes, disminuyendo costos y fortaleciendo el equilibrio ecológico. Las capacitaciones incluyen manejo integrado de plagas con productos naturales, injertos, poda y sistemas agroforestales que combinan el cacao con especies maderables y frutales, promoviendo la conservación y mejora de las fincas sin ampliar la frontera agrícola.
Esta transformación se alinea con la normativa europea que, para evitar la deforestación, exige que la producción se mantenga en fincas previamente establecidas, verificadas con ayuda de imágenes satelitales y sistemas de geolocalización, mecanismos que han sido incorporados en el programa local.
Asimismo, Pro Ecuador apoya a los exportadores nacionales a cumplir estos nuevos marcos regulatorios mediante cursos gratuitos disponibles en línea, facilitando así el acceso a la legislación europea de deforestación y normativas relacionadas con la legalidad en cadenas de suministro.
Dado que el ciclo productivo del cacao puede durar desde 18 meses hasta varios años según la variedad, la preparación anticipada es esencial para que los productores estén listos antes de que la regulación entre en vigor en diciembre de 2026. “El verdadero desafío no es solo producir más, sino producir mejor y demostrarlo con pruebas”, concluye Tatiana Pacheco, señalando que el futuro del cacao manabita depende de esta adaptación integral.
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