
La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ha comenzado con la oficialización de los grupos, sedes y horarios que definirán a la que será la Copa del Mundo más grande en términos de participantes, encuentros y presupuesto. Esta edición contará con un total sin precedentes de 48 selecciones y un calendario que incluye 104 partidos, superando en 40 juegos a los torneos anteriores.
Bajo la dirección del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el torneo se ha diseñado para crecer en escala y alcance. La sede del evento se divide entre tres países: Estados Unidos, México y Canadá, una triple organización sin antecedentes en la historia del fútbol mundial. Este modelo se anticipa a ser superado apenas en 2030, cuando España, Marruecos y Portugal, junto a Argentina, Uruguay y Paraguay, compartan su organización.
Desde la perspectiva organizativa y económica, el Mundial 2026 tiene asignado un presupuesto aproximado de 3.756 millones de dólares. Sin embargo, la expectativa de ingresos alcanza la impresionante cifra de 13.000 millones, gracias a la venta de derechos televisivos, patrocinios, entradas y paquetes de hospitalidad exclusivos.
Estados Unidos albergará 11 de las 16 sedes, con México recibiendo tres y Canadá dos. A diferencia del Mundial Corea-Japón 2002, que tuvo 20 sedes, esta dispersión geográfica plantea un reto logístico considerable, especialmente con estadios separados por más de 4,000 kilómetros, como Los Ángeles y Boston.

El partido inaugural tendrá lugar el 11 de junio en el emblemático Estadio Azteca de México, seguido por encuentros en ciudades mexicanas como Guadalajara y Monterrey, así como en urbes estadounidenses y canadienses como Atlanta, Toronto y Vancouver.
La final se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, cercano a Nueva York, cuya capacidad para 82.500 aficionados lo posiciona como uno de los recintos más grandes del torneo, solo superado por el Estadio Azteca y el AT&T Stadium de Dallas, lugares designados para semifinales.
Curiosamente, todos los escenarios en Estados Unidos pertenecen a franquicias de la NFL, lo que añade un tono de modernidad y un ambiente único durante el Mundial. Esta integración entre dos grandes espectáculos deportivos subraya la magnitud y alcance del evento.
En conjunto, el Mundial 2026 no solo promete un espectáculo histórico dentro del campo de juego, con más selecciones y partidos que nunca, sino también una experiencia global sin precedentes para aficionados y medios, que deberán adaptarse al extenso mapa de sedes y aprovecharán para fomentar el turismo y la economía local de una decena de ciudades norteamericanas.
El desafío organizativo y económico marcará un antes y un después en la historia de los Mundiales, consolidando a la FIFA como promotora de un torneo revolucionario y rentable, a la altura de la pasión global por el fútbol.

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