
En una decisión que marca un nuevo capítulo en la diplomacia vaticana, el Papa León XIV nombró este lunes a Paolo Rudelli como responsable de los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, cargo conocido como el ‘número 3’ de la Santa Sede. Este puesto, uno de los más influyentes en la estructura eclesiástica mundial, estuvo hasta ahora en manos del venezolano Edgar Peña Parra y supone el primer gran movimiento jerárquico bajo el pontificado de León XIV, quien asumió el papado en mayo.
Rudelli, de 55 años y oriundo de Gazzania, Italia, cuenta con un extenso recorrido diplomático, clave para enfrentar los retos de la Curia Romana. Su experiencia se remonta al año 2001, momento en que inició labores en distintas representaciones pontificias, destacando su servicio en Ecuador, Polonia y Zimbabue. En tierras ecuatorianas, su labor diplomática consolidó lazos entre la Santa Sede y la región, y constituye una de las etapas más recordadas de su carrera.
Ordenado presbítero en 1995, el monseñor Rudelli posee un doctorado en Teología Moral por la Pontificia Universidad Gregoriana. Su carrera se ha forjado tanto en las trincheras del servicio diplomático, como en el trabajo interno de la Secretaría de Estado. Desde julio de 2023 ejercía como nuncio apostólico en Colombia, fortaleciendo la presencia vaticana en Sudamérica, territorio que conoce de cerca.
El nuevo ‘sustituto’, como también se le llama al cargo de Asuntos Generales, desempeña funciones esenciales para el gobierno central de la Iglesia: la coordinación interdepartamental, la gestión de las oficinas y la articulación de los mensajes papales al mundo entero. Bajo esta responsabilidad, Rudelli tendrá ahora la tarea de acompañar las reformas iniciadas por León XIV y acercar la Iglesia a los desafíos sociales y culturales actuales.
En la Curia Romana, la designación de un diplomático con experiencia multisectorial y presencia en diferentes realidades sociales, como la ecuatoriana, es vista como una señal de continuidad y apertura. Ecuador, Polonia y Zimbabue quedan grabados en el itinerario de Rudelli como huellas de una vocación global.
Este nombramiento, más allá de su impacto en las relaciones internacionales de la Santa Sede, representa un guiño a los países donde Rudelli dejó su impronta. Como bien reza la historia del Vaticano, cada nombramiento trae consigo un eco del mundo; y en ese eco, Sudamérica y en especial Ecuador, ocupan un lugar especial en el camino de Paolo Rudelli.
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