Universidad Católica rubricó una de las fases de grupos más sólidas de su historia reciente en torneos internacionales, tras imponerse 1-0 ante Vitoria de Brasil en el estadio Atahualpa. Aunque el boleto a octavos de final estaba asegurado desde la jornada previa, los dirigidos por Diego Martínez no bajaron la guardia y cerraron invictos su participación en el Grupo B de la Copa Sudamericana.
El duelo tenía tintes de trámite, más allá del botín económico de USD 115,000 por triunfo que ofrece la Conmebol en esta instancia. Pero la Chatolei mostró oficio y concentración. El tanto de la diferencia llegó al minuto 75, cuando Gabriel Baralhas, en una jugada desafortunada, empujó el balón en propia puerta tras una acción de presión de los universitarios.
Este resultado, fruto del esfuerzo colectivo y una defensa sólida, permite a Universidad Católica no solo ostentar el liderato de su grupo, sino hacerlo sin conocer la derrota. El equipo ecuatoriano deja así un mensaje claro para sus próximos rivales en octavos: será un hueso duro de roer en el certamen continental.
La afición celebra una campaña que combina seguridad defensiva y capacidad para aprovechar errores ajenos, una receta tan antigua como válida en el fútbol de eliminatorias. ¿Podrá la Chatolei mantener este impulso en las fases decisivas? El reto ya está lanzado.
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