
Quito se prepara con firmeza y tecnología de punta para enfrentar la época seca, período durante el cual los incendios forestales suelen amenazar la seguridad ambiental y ciudadana. Las autoridades del Cuerpo de Bomberos han identificado ocho zonas críticas: Collaloma, Auqui, La Merced, Tumbaco, Calderón, La Forestal, El Placer y El Pinar, donde desplegarán nuevos gabinetes contra incendios y cámaras ópticas y térmicas, reafirmando el compromiso de proteger la ciudad y sus habitantes.
La capital experimenta un incremento significativo de riesgos entre junio y septiembre. Las laderas, quebradas y montañas cambian su verde habitual por escenarios propensos a la propagación de llamas. Por ello, la presencia tecnológica y humana se convierte en pilar fundamental: cien brigadistas de bomberos forestales están destinados a vigilar constantemente, mientras nueve dispositivos ubicados estratégicamente rastrean temperatura y comportamiento de la vegetación en tiempo real.
La dolorosa experiencia de años recientes, especialmente en 2023 y 2024 cuando se perdieron más de 2.560 hectáreas de bosques naturales y numerosas familias sufrieron daños en propiedades y medios de vida, ha marcado un antes y después en la planificación. Las acciones buscan evitar tanto situaciones trágicas para la fauna y la flora silvestre, como la afectación de viviendas y cultivos en los alrededores de la ciudad.
La capacidad operativa del Cuerpo de Bomberos de Quito para el 2026 es robusta: 1.118 efectivos respaldados por 108 recursos operativos, entre los que se cuentan 46 vehículos especializados, 39 para combate directo contra incendios y 12 para el abastecimiento de agua. Además, la flota aérea disponible incluye un helicóptero y diez aeronaves no tripuladas, herramientas clave para vigilar y responder rápidamente ante cualquier emergencia en sectores de difícil acceso.
Las cámaras ópticas y térmicas representan un salto cualitativo para la prevención y respuesta. Su capacidad para captar aumentos repentinos de temperatura permite activar protocolos de reacción inmediata. La instalación de nuevos gabinetes refuerza la logística en campo, dotando de recursos a los brigadistas para intervenir con celeridad, antes de que el fuego se propague.
No todo es tecnología; el trabajo preventivo en territorio es igual de crucial. El desbroce y limpieza de vegetación en áreas sensibles, junto con la construcción de cortafuegos en sectores emblemáticos —como El Panecillo y Nayón— y varias administraciones zonales, limita las posibilidades de propagación incontrolada, traza rutas de protección y protege tanto a la ciudad como a sus zonas rurales inmediatas.
Más allá de la infraestructura y los dispositivos, la prevención de incendios forestales implica también la corresponsabilidad de la ciudadanía. Desde evitar fogatas hasta denunciar quemas ilegales, la colaboración entre autoridades y habitantes es pieza clave para mantener bajo control los incidentes propios de la temporada seca.
En el corazón de los Andes, la capital ecuatoriana multiplica sus esfuerzos para afrontar los embates naturales de cada verano. La fórmula se basa en anticiparse a los hechos, reunir tecnología, recursos humanos y conciencia comunitaria. Una evidencia clara de que la seguridad ambiental es tarea de todos.
Los puntos críticos donde se instalarán gabinetes y cámaras térmicas son Collaloma, Auqui, La Merced, Tumbaco, Calderón, La Forestal, El Placer y El Pinar, zonas vulnerables históricamente ante incendios forestales.
Para el año 2026, el Cuerpo de Bomberos cuenta con 1.118 efectivos, 108 equipos operativos, 46 vehículos especializados, 39 para combate contra incendios, 12 para abastecimiento, un helicóptero y diez aeronaves no tripuladas.
Estas cámaras permiten monitorear en tiempo real la temperatura y detectar posibles focos de calor, lo que facilita la reacción temprana y evita la propagación de incendios de gran magnitud.
La limpieza de vegetación seca, el desbroce de zonas críticas y la construcción de cortafuegos en puntos como El Panecillo y Nayón complementan la estrategia de prevención.
Evitar actividades de riesgo, como fogatas o quemas de basura, y reportar cualquier signo de incendio a las autoridades es fundamental para lograr un verano seguro en Quito.
En estos años, se quemaron más de 2.560 hectáreas de bosques y decenas de familias resultaron afectadas por la pérdida de propiedades y medios de vida, evidenciando la necesidad de fortalecer la prevención.
Actualmente, no se encuentran disponibles cuotas oficiales relacionadas para este tema. Le recordamos que la prevención y la seguridad son responsabilidad de todos. Para conocer más sobre recursos y servicios, visite nuestro partner: . Juegue de manera responsable.
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