La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha respondido al impacto generado por la proliferación masiva de la jaiba mora en las costas de Santa Elena, una situación que ha afectado con fuerza a la pesca artesanal local. Durante el primer trimestre del 2026, pescadores de la región reportaron un aumento considerable de esta especie invasora que ha invadido desde aguas profundas hasta zonas costeras cercanas, generando serios inconvenientes en la actividad productiva.
La jaiba mora, una especie que no era habitual en estas magnitudes, ha provocado diversos daños sobre las actividades pesqueras. Entre los principales problemas se encuentran la rotura y pérdida de redes (como enmalle, trasmallo y redes de arrastre), que representan un golpe económico directo para los pescadores.
Además, el tiempo y esfuerzo para separar esta especie de la fauna acompañante ha aumentado significativamente, disminuyendo la eficiencia operativa y reduciendo la captura efectiva de especies objetivo. Esto se traduce en menores ingresos para las familias dedicadas a esta labor y afecta la rentabilidad general del sector.
En respuesta, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos entregó 803 kits de primera respuesta humanitaria dirigidos a familias de Santa Elena y Salinas, zonas donde la afectación ha sido más evidente. Cada kit está diseñado para atender a familias de cuatro integrantes, brindándoles insumos básicos que ayuden a aliviar las dificultades inmediatas ocasionadas por esta problemática.
Esta ayuda forma parte de una estrategia coordinada con los gobiernos locales para mitigar los impactos económicos y productivos que enfrentan los pescadores artesanales debido a la presencia invasora de esta especie marina.
Las autoridades reportan que la proliferación de la jaiba mora no solamente afecta la pesca artesanal en Santa Elena, sino también se ha extendido a las costas de Manabí y Esmeraldas, desde áreas oceánicas lejanas hasta aguas someras próximas a la costa.
Frente a este escenario, se evalúan alternativas para controlar y manejar esta situación, buscando proteger la biodiversidad marina y garantizar la continuidad de la pesca artesanal, fundamental para la economía local y cultural de estas zonas.
Se espera que con la entrega de ayudas y las acciones interinstitucionales se pueda aliviar el impacto inmediato y se fomente un enfoque sostenible para enfrentar este desafío ambiental.
La jaiba mora es una especie de cangrejo que ha crecido en número frente a las costas ecuatorianas, ocupando las redes de pesca y dañándolas, lo que reduce la captura de peces comerciales.
Se entregaron 803 kits de ayuda humanitaria, cada uno destinado a una familia de cuatro integrantes en las comunidades afectadas de Santa Elena y Salinas.
Estos kits incluyen artículos de primera necesidad para apoyar a las familias en la mitigación de las afectaciones económicas y productivas generadas por la jaiba mora.
Se están evaluando acciones coordinadas con autoridades locales para manejar la presencia invasora de la jaiba mora y proteger la actividad pesquera artesanal.
Además de Santa Elena, la jaiba mora ha sido reportada en las costas de Manabí y Esmeraldas, desde zonas oceánicas lejanas hasta aguas someras costeras.
Se han reportado daños a las redes de pesca, aumento en el tiempo para separar fauna acompañante y reducción en la captura efectiva, lo que disminuye la rentabilidad de los pescadores artesanales.
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