
La ciudad de Cuenca y la provincia del Azuay están bajo una alerta importante emanada por ETAPA EP, la empresa pública encargada del manejo hidrometeorológico, debido al elevado riesgo de incendios forestales. Las temperaturas altas y condiciones de calor de los días recientes han secado el pajonal, aumentando sustancialmente la probabilidad de que se produzcan nuevos siniestros tanto en zonas de páramo como en ecosistemas boscosos.
Según el informe de ETAPA divulgado el 3 de junio, el incremento térmico y la sequía ambiental creada en Cuenca y sus alrededores empeoran la vulnerabilidad de estas áreas, especialmente de ecosistemas delicados como el Parque Nacional Cajas. Esta región, de altitud considerable, posee especies endémicas en situación crítica debido a la fragilidad de su hábitat natural.
La advertencia surge en un contexto marcado por uno de los años más devastadores para el ecosistema altoandino de Cuenca. En noviembre de 2024, los incendios crearon un desastre ecológico en el Parque Nacional Cajas, arrasando con miles de hectáreas cubiertas de vegetación nativa y obligando a las autoridades a declarar emergencia en el cantón. Zonas como Llaviuco y Quitahuaycu, habitadas por especies en peligro crítico, sufrieron serios daños.
Además, el fuego puso en peligro las fuentes hídricas de Cuenca, fundamentales para el suministro de agua potable, con consecuencias directas para la población y la biodiversidad acuática.
De acuerdo con datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, en 2024 se consumieron más de 15.800 hectáreas afectando la provincia del Azuay, cifra que cuadruplica los registros del año previo. Sólo en el Parque Nacional Cajas, cerca de 2.900 hectáreas se vieron dañadas por el fuego.
Durante la crisis, la contención de las llamas representó un enorme desafío técnico y logístico. Helicópteros especializados, brigadas de bomberos, guardaparques, comuneros locales y personal de ETAPA trabajaron en conjunto para enfrentar las llamas, muchas veces en áreas de difícil acceso donde las maniobras eran limitadas.
ETAPA EP ha hecho un llamado enfático a la ciudadanía para activar medidas preventivas y así evitar que se repitan emergencias similares. La protección de los ecosistemas no solo depende del trabajo técnico sino también de la conciencia colectiva para cuidar, respetar y preservar los recursos naturales vitales de Cuenca y el Azuay.
El incremento de las temperaturas y las condiciones secas han afectado el pajonal y la vegetación del páramo, aumentando la vulnerabilidad a incendios.
El Parque Nacional Cajas, especialmente los sectores Llaviuco y Quitahuaycu, fueron las áreas más dañadas durante los incendios de noviembre 2024.
Se movilizaron helicópteros, brigadas de bomberos, guardaparques, comuneros y personal de ETAPA para contener el fuego en zonas remotas.
Los incendios pusieron en riesgo las fuentes hídricas que abastecen agua potable, generando preocupación por la calidad y cantidad de agua para la población.
ETAPA exhorta a tomar medidas de prevención, evitar quemas y actividades riesgosas que puedan iniciar incendios, y reportar síntomas de fuego o humo.
ETAPA monitorea las condiciones climáticas, coordina acciones de prevención y respuesta, y difunde alertas para proteger los ecosistemas y la ciudadanía.
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