La última jornada de la LigaPro ecuatoriana ha dejado una clara sensación de molestia entre los aficionados. A raíz de una serie de cambios inesperados en la programación, interrupciones en la señal y una evidente falta de comunicación por parte de la organización, la afición de equipos como Liga Deportiva Universitaria, Barcelona SC, Emelec, El Nacional e Independiente del Valle se ha unido en un mismo reclamo: la dificultad para acceder a los partidos de su campeonato, mientras que el Mundial de Clubes se transmite libremente para todos.
La gota que colmó el vaso ha sido la no transmisión efectiva del esperado duelo entre Liga de Quito y Barcelona SC, uno de los encuentros más atractivos de la jornada. Estas fallas han sido atribuidas a problemas con los socios comerciales de LigaPro y la plataforma televisiva Zapping TV, lo cual ha desencadenado un debate sobre la gestión de los derechos televisivos en el fútbol ecuatoriano.
Resulta paradójico que, mientras torneos internacionales como el Mundial de Clubes se puedan ver sin costo en todo el país, los hinchas locales deban sortear obstáculos, e incluso pagar, para seguir a sus propios equipos en la principal competición nacional. ¿Cómo afecta esto al crecimiento de la LigaPro y su conexión con la afición? ¿Qué pasos tomará la directiva liderada por Miguel Loor ante el rechazo generalizado?
El descontento crece y la conversación sigue activa en redes sociales, convirtiéndose en un llamado urgente para replantear el modelo de distribución de contenidos y fortalecer el vínculo entre los clubes, la organización y la comunidad futbolística ecuatoriana.
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