
En una noche cargada de emociones en el Estadio Monumental, Universidad Católica sorprendió a propios y extraños al imponerse 3-2 sobre Barcelona Sporting Club, complicando seriamente a los canarios en su objetivo de alcanzar la cima del campeonato ecuatoriano. Pero más allá del resultado, los focos se posaron sobre Rafael Romo, portero venezolano que volvió a la titularidad con una actuación convincente y una motivación renovada tras su convocatoria a la selección venezolana.
Romo, visiblemente emocionado tras el pitazo final, comentó: “Feliz de regresar al campo y más aún de haber sido llamado nuevamente a la selección. No oculto que durante mi ausencia me invadieron las dudas respecto a volver, pero gracias al cuerpo médico y su respaldo hoy estoy aquí disfrutando del fútbol y del triunfo con mis compañeros”.
La importancia del partido y la presión de la semana previa no pasaron desapercibidas para el arquero: “Sabía que era vital conseguir los tres puntos para mantenernos en la pelea. Toda mi concentración estaba puesta en este duelo porque el objetivo es clasificar al hexagonal y, paso a paso, mantenernos arriba”.
Sin embargo, Romo no pierde de vista su mayor anhelo: ser parte de la historia futbolística de Venezuela. “Ahora me toca integrarme a la Vinotinto pensando en lo que está en juego: partidos cruciales que podrían llevarnos, por primera vez, a un Mundial. Sabemos que la responsabilidad es grande, pero nos ilusiona todo un país”, concluyó.
El guardameta de Universidad Católica representa así el sentir de dos aficiones: una que celebra su seguridad bajo los palos en Ecuador y otra que sueña con escucharlo cantar el himno nacional en una Copa del Mundo. ¿Llegará por fin la Vinotinto a esa ansiada cita planetaria?
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